Hoy, 23 de marzo, es el Día Internacional del Ascensor. Como cada año, en Inelsa Zener queremos hacer nuestra particular celebración de un día tan señalado para nosotros… y para la humanidad. Y es que este jueves debemos reconocer el increíble efecto que los ascensores han tenido en nuestras vidas, y en el desarrollo de las grandes ciudades de todo el mundo. Desde su invención en el año 200 AC por el científico griego Arquímedes, los ascensores han sido una parte fundamental de la infraestructura urbana.

En las décadas de 1830 y 1840, se dieron a conocer los innovadores ascensores propulsados por motores de vapor. Sin embargo, estos dispositivos presentaban un preocupante inconveniente: la rotura ocasional de las cuerdas de cáñamo que los sustentaban, provocando accidentes mortales o lesiones graves a sus ocupantes. Tal situación generó desconfianza en la población y, sumado a las alarmantes noticias de los medios, restringió significativamente la adopción de esta tecnología.

 
Inelsa Zener - Día Internacional de los Ascensores Elisha Otis
 

Elisha Otis hizo historia con su ascensor de vapor

Pero quien realmente revolucionó el mundo del transporte vertical fue Elisha Graves Otis, que hizo la mayor contribución al mundo de los ascensores, desarrollando su ascensor en el año 1852. La primera demostración pública del revolucionario aparato tuvo lugar en la Exposición del Palacio de Cristal de Nueva York, un par de años más tarde. Permitió a los visitantes experimentar de primera mano su invento.

Su gran avance fue importantísimo para la seguridad de los ascensores: el sistema de freno de seguridad. Por fin, este permitía que se detuvieran de forma rápida y segura en caso de sobrecarga o de avería inesperada. El sistema estaba formado por unos rieles dentados que frenaban la cabina en caso de que el cable de sujeción fallase. Esta solución, sencilla pero eficaz, salvó muchas vidas y hoy en día se sigue confiando en ella para el funcionamiento seguro de los ascensores en todo el mundo.

El día de la Exposición en el Palacio de Cristal de Nueva York, subió todo lo que pudo la rudimentaria cabina de su elevador, dejándola caer e impidiendo que se estrellara gracias a su sistema de frenado. Esta demostración puso de manifiesto las increíbles características de seguridad de su diseño. Demostró que un ascensor podía utilizarse como un medio fiable para transportar a las personas a través de un edificio. A medida que se corrió la voz sobre el potencial de los ascensores, su popularidad creció rápidamente por todas las ciudades del mundo, marcando el pistoletazo de salida de las grandes urbes.

 
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El primer ascensor de España

Lo instaló Valentín Morales, en 1877, en el número 5 de la calle Alcalá de Madrid. Este paso pionero marcó un hito importante en el desarrollo de la arquitectura urbana, ya que permitió un nuevo nivel de verticalidad y la construcción de edificios de varios pisos. El ascensor sirvió para viajar entre plantas y permitió que un mayor número de personas se desplazase con mayor rapidez que nunca. El diseño de ese ascensor, basado en el revolucionario invento de Elisha Graves Otis, también incorporaba varios sistemas de seguridad, entre ellos dos frenos manuales que permitían realizar paradas de emergencia en caso de avería.

La introducción de los ascensores supuso una nueva era para la arquitectura urbana. Permitió la construcción de rascacielos y edificios de varios pisos. Gracias a este gran invento, los arquitectos y constructores pudieron levantar estructuras mucho más altas, sin sacrificar la comodidad ni la seguridad de los pasajeros. El desarrollo de los ascensores permitió a las ciudades construir más alto que nunca.

 
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Gracias al ascensor tenemos grandes ciudades

Hoy en día, ciudades de todo el mundo albergan algunos rascacielos espectacularmente altos, gracias a la tecnología de los ascensores. Lugares emblemáticos como la Torre de Shanghai, el Burj Khalifa de Dubai y el Empire State Building de Nueva York no habrían sido posibles sin el uso del ascensor. Con edificios de semejantes dimensiones en las ciudades de todo el mundo, los ascensores se han convertido en una parte esencial de la vida moderna. Nos permiten desplazarnos entre plantas con facilidad, comodidad y, sobre todo, seguridad.

Es imposible imaginar una ciudad moderna sin ellos. Han revolucionado nuestra forma de vivir y trabajar cambiando drásticamente el perfil de las grandes ciudades de todo el mundo. Gracias a la revolucionaria invención de Otis en 1852, los ascensores están ahora presentes en nuestra sociedad. Son indispensables para muchas personas que dependen de ellos a diario.

¡Cómo no íbamos a celebrar el Día Internacional del Ascensor!

En un día como hoy es importante reconocer el increíble impacto que los ascensores han tenido en nuestras vidas durante los último 150 años. Sin ellos, las grandes urbes serían completamente diferentes. Ha sido tan revolucionaria la forma de desplazar a la gente por el interior de los edificios, que se merecerían un día especial a diario. Estructuras como los rascacielos son una realidad segura. Aprovechamos hoy para hacer nuestro particular homenaje al que es, posiblemente, uno de los inventos más importantes de la humanidad: el ascensor.