Desde que en el año 1877 se instaló el primer elevador de España, los ascensores eléctricos han formado parte de nuestras vidas. El que se situó en la calle Alcalá número 5 de Madrid que, posteriormente junto con el edificio, fue destruido a causa de la Guerra Civil, fue el primero del más de millón de ascensores que hay actualmente en nuestro país. Hubo algunos años en los que parecía que este tipo de elevadores iban a caer en desuso como consecuencia de la tecnología hidráulica. ¡Nada más lejos de la realidad! Estos ascensores, cuyo componente principal es la polea motriz junto con el motor eléctrico, siguen siendo fundamentales en la elevación.

 

 

¿Cuáles son las partes de un ascensor eléctrico?

Aparte del motor y de la polea, de los que ya hemos hablado con anterioridad, también forman parte de los ascensores eléctricos:

El contrapeso, del que hicimos este artículo, facilitando que el motor haga subir y bajar la cabina con un menor esfuerzo.

La cabina, que sirve para transportar a las personas o a los objetos que se quieren trasladar y es donde se encuentra la botonera y el teléfono de emergencia.

Las guías donde se mantiene estable la cabina dentro del hueco del ascensor.

No debemos tampoco olvidarnos de los sistemas de seguridad, cuyo artículo sobre ellos puedes leer aquí, gracias a los cuales se puedan evitar accidentes:

Los paracaídas, que pueden llegar a frenar el ascensor en caso de una posible caída.

El amortiguador que se coloca tanto en la parte superior como en la inferior del agujero del ascensor.

El limitador de velocidad que detecta cualquier variación en la velocidad de la cabina.

A diferencia de los ascensores hidráulicos, los cuales necesitan una bomba sumergida en un depósito de aceite a presión para que funcionen, los ascensores eléctricos se mueven gracias a la tracción que ejerce el motor sobre la polea y los cables. Es muy importante tener en cuenta que no hay un tipo de ascensor mejor que otro, sino que uno es más adecuado que el otro dependiendo de las características del edificio donde se instale.

 

 

Pros y contras de un ascensor eléctrico:

– La mayor ventaja es que permiten el desplazamiento en edificios altos. Son bastante más rápidos que los hidráulicos y, gracias a su estructura, es posible su instalación desde un edifico de 5 plantas hasta en rascacielos.

Se adaptan con facilidad al espacio del que dispone el edificio.

– Al ser tan populares, es sencillo encontrar piezas de repuesto si existe algún tipo de avería.

– Gracias a las innovaciones tecnológicas, cada día los hacen más seguros, confortables y eficientes.

– A pesar de que todos los ascensores que hay actualmente en nuestros edificios, independientemente del tipo que sean, pasan por exhaustivos controles de seguridad, con los eléctricos esos controles son, si cabe, más minuciosos.

– Por contra, este tipo de ascensores consume más energía en su desplazamiento.

– No son tan cómodos como los hidráulicos, ya que acostumbran a ser más ruidosos que los hidráulicos.

En Inelsa Zener nos adaptamos al lugar donde se necesita instalar el ascensor. Para ello optimizamos al máximo el hueco existente en el edificio y conseguimos la mayor superficie de cabina posible. Nuestros modelos eléctricos son con y sin cuarto de máquinas, con posibilidad de alimentación monofásica, mejor eficiencia energética, más seguros y confortables. Llámanos y te informaremos.