En el interior del Bar Atrium del Radisson Blu de Berlín, frente a la Catedral de la misma ciudad y a 5 escasos minutos de la Isla del los Museos, se levanta majestuoso un increible acuario. Sus dimensiones son tan enormes, que en el dentro de él se pudo construir, para uso y disfrute de huéspedes y turistas, un espectacular ascensor que hace las delicias de grandes y pequeños.

 

Imagen del Aquadom en el Hotel Radisson Blu de Berlín.


 

El Aquadom, diseñado por los ingenieros de la empresa estadounidense International Concept Management Inc., es el acuario cilíndrico más grande del mundo. Mide 11 metros de diámetro por 25 de altura, y tiene capacidad para 1.000.000 de litros de agua salada. Se inauguró en el año 2004 y su coste fue de más de 12 millones de Euros. El tanque consta de dos cilindros colocados de forma concéntrica: el grande, formado por una docena de piezas acrílicas, es de unas dimensiones tan enormes que la empresa Reynolds Polymer Technology lo tuvo que hacer dentro del mismo hotel. El pequeño, es una única pieza dividida en 5 secciones, y colocada dentro de las anteriores.

 

Bancos de peces nadando alrededor del ascensor del Aquadom de Berlín.


 

En el Aquadom viven, ni más ni menos, que unos 1.500 peces de más de 50 especies diferentes: payasos, Napoleón, globos, cirujanos,… que comparten su hábitat con estrellas de mar, anémonas, corales, algas,…Todos los días, a eso de las 2 de la tarde, 8 kilos de comida son depositados encima del agua: ¡es hora de alimentarse! Las tareas de limpieza no son nada sencillas: 4 buzos se encargan a diario de dejar el tanque de agua en perfecto estado de revista, para evitar la proliferación de microorganismos y gérmenes que pudiesen llegar a afectar al ecosistema.

 

Imagen de un buzo desde el interior del ascensor del Aquadom en Berlín.


 

Por el interior de la pieza central sube y baja el ascensor que comunica la planta calle con el piso más alto del Hotel. Está construido sobre una base a 9 metros de altura y en su mayor parte está hecho de cristal. Con el fin de albergar el mayor número de personas posibles, cuenta con una escalera de caracol, que sirve tanto de acceso al ascensor por su parte inferior y superior, como de lugar donde situar a todos los usuarios para que disfruten de él.

Siempre nos imaginamos subidos a los ascensores de cristal, admirando una ciudad a nuestros pies, o bien como en el Bailong, viendo inmensas extensiones de naturaleza en un paraje natural único. Pues bien, si te subes en el ascensor del Radisson Blu puedes contemplar una pecera desde su interior: cinco minutos de recorrido a través de un tanque de agua, admirando a centenares de peces agrupados, en su mayoría, en pequeños bancos de diferentes especies, pasando a una distancia de un palmo de ti.

Si consigues entrar a primera hora de la mañana o a última de la tarde, cuando aún no han llegado los turistas, verás que es como un oasis de calma y tranquilidad en pleno centro de Berlín. Es uno de los únicos ascensores del mundo donde te mejora el estado de ánimo, donde puedes relajarte e incluso donde puedes conseguir que te baje la presión arterial.

 

Porque… ¿sabéis de algo que desestrese más que admirar durante un rato los elegantes y lentos movimientos de los peces, moviéndose a través del agua?